Quebec es una de las zonas con mayor biodiversidad de Canadá. Bosques boreales, ríos vírgenes y ricos ecosistemas de agua dulce. Sin embargo, las riberas del río Sainte-Marquerite y sus afluentes han sufrido una importante pérdida de vegetación debido a las actividades madereras, la agricultura y las presiones del cambio climático. Las riberas se han vuelto vulnerables a la erosión, al deterioro de la calidad del agua y a la pérdida de hábitats para la fauna silvestre. La tala de árboles autóctonos a lo largo de las riberas ha dejado los suelos expuestos e inestables. Esta degradación elimina la sombra natural que mantiene frescos los ríos. Esta sombra es fundamental para las poblaciones de salmón del Atlántico.
Algunos de los árboles autóctonos que se plantarán son el álamo balsámico, el aliso moteado, la pícea blanca, el abeto balsámico, el abedul amarillo y el abedul blanco. Las comunidades locales desempeñan un papel fundamental en el proceso. Desde el vivero, donde se preparan las plantas, hasta las operaciones de plantación propiamente dichas y el seguimiento a largo plazo de los emplazamientos, se generan numerosos puestos de trabajo de gran valor. Cuando son los propios habitantes locales quienes lideran la restauración, los ecosistemas se recuperan con mayor fuerza y rapidez.
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